miércoles, 10 de marzo de 2021

DESAYUNO CON DINOSAURIOS

 

El dinosaurio de la esquina lleva una tienda con flores. No sé qué vende.

Su boca pintada de rosa se mueve rápidamente mientras engulle la tortilla

Y mira sospechosamente la taza donde derramo mi silencio.

Hay un hombre de boca hueca que fuma su cigarro tranquilamente, sin dejar de observarme,

No sé qué piensa. No importa. Su corazón late fuerte dentro de su pecho muerto.

Y ahí sentado me dibuja a su antojo, sin miramientos.

Y yo me canso.

 Si tuviera la fuerza necesaria, le gritaría, le pegaría, le mataría.

Pero eso no estaría bien.

He decidido terminar mi café de la mañana,

Como siempre digo adiós y dejo atrás los fantasmas.

domingo, 17 de enero de 2021

Corre

 No hay tiempo, amor

para las palabras ni para sentir.

No hay tiempo, amor

para el café de tu amargura

sobre la mesa.

No hay tiempo, amor

para las lágrimas de dolor

ni para el grito de locura

Corre, no te detengas,

sigue viviendo sobre la carretera cruel y áspera.

Corre, no me esperes,

dame la mano sólo cuando te detengas

y acelera.

viernes, 8 de enero de 2021

historia de recuerdos

 

Tiras de volantes verdes marinos, rosas, gatos escuálidos, olas altas como montañas, colgados de la pared de la casa. Huele siempre a sal Incluso las sábanas blancas.

                        El mar parece dormido, los barcos anclados, el viento no llega esta tarde. Lamidas todas las rocas por una boca insaciable. Desde el patio donde se acumulan las macetas desconchadas, se percibe la tarde columpiándose  en las colinas de la orilla.

                        Desde el patio donde quedaron atrapados los insectos del verano se evocan los soles que iluminaron tantos días espantando diablos, soñando detrás del patio.

                        Huele a sal, a pesar de los árboles desaparecidos y de los perros aplastados por la prisa; sigue oliendo a sal.

                        Tras la puerta entornada la luz penetra, violando la intimidad de la soledad, arrebatando la virtud del silencio. Cuando la luz entra, los niños se levantan, espían los pecados que no perdonarán nunca. Tras la puerta entornada también huele a sal, a primer sabor, a primer beso prohibido e incestuoso. También huele a orilla: miles de gaviotas devorando montañas de basura.

                        Puede que se continúe este paisaje hacia los lugares más remotos y lejanos, puede que nunca encuentre la casa la puerta abierta, para liberar la lluvia comprimida en las habitaciones.

                        Puede ser.

                        Sin embargo ya no queda nadie. Todos huidos, y en la rápida lucha se dejaron ropa, libros, pensamientos, como restos de una batalla; esparcidos por los rincones.

                        Murieron los niños. Solo quedan ecos de sus voces. El llanto solitario de uno que tiene hambre, el despreciable gesto del que no comparte la crueldad de los niños también se quedó pegada a los retratos.

                        Tras el único ojo asombrado del alcohol se quedó el gesto afectuoso, el último que vio la boca de la niña.

                        Tras todos esos vidrios rotos puede que se encuentre el amanecer escapado. Ese amanecer casi perfecto, estallando colores que nunca pudieron ver mis ojos en aquel entonces.

                        En la lejanía, se oye la música, invadiendo las entrañas  de las lagartijas del jardín.

Poemas desde mi ventana 2

 Veo tu boca enorme engullendo mi corazón,

igual que Saturno a su hijo.

Derramo mi sangre para saciar tu sed de ser,

de estar aquí conmigo.

Desato mis venas sobre tus manos 

para que seamos libres,

libres del mundo que nos amordaza

Poemas desde mi ventana

 El tiempo lo inventó un señor.

Nos quiso hacer esclavos del recuerdo y la ilusión.

Entonces, se convirtió en un niño travieso

que juega con mis ojos y borra mi corazón

Ahora camina por las calles de mi barrio,

sin pudor, desnudo, enloquecido y envejecido

cantando aquella canción.

martes, 24 de noviembre de 2015

Has dejado

Has dejado las huellas de tus besos en la arena
y un perro abandonado bebe del pozo que queda.
Has dejado horas de silencios apilados
en las estanterías empolvadas
donde las páginas amarillentas
mastican tus palabras.
Has dejado una sombra infantil debajo de la mesa
donde se comía de primer plato Miedo,
de segundo Noche
y de postre Sueños.
Has dejado la luz encendida
porque sigues escuchando los pasos de la pesadilla
monstruo distante e inacabado,
que quiere terminar el dibujo de tus ojos
que huyen siempre,
corren hacia adelante.

miércoles, 14 de octubre de 2015

AQUÍ Y ALLÍ

Aquí las olas se peinan los cabellos en las rocas,
rendidas a la tormenta
y allí  barcas con estrellas
iluminan a las sirenas que se ríen con la luna.
Aquí tus dedos nudosos
de árbol viejo canta a la luz de una hoguera
y allí tus brazos morenos
tiran de la red llena de sueños.
Aquí tus ojos son negros,
inundados de largas noches de fríos inviernos,
inmensos montes cubiertos de blanco
y allí son verdes esmeraldas marinas,
reflejos de niños desnudos
jugando a las canicas.

Aquí y allí.
El mundo es pequeño.
Sale el sol, aunque un poco más tarde,
y su luz ilumina de distintos colores los paisajes, las casas,
que aquí son de la tierra
y allí son del cielo.
Aquí y allí,
las historias de los hombres son las mismas
aunque las cuentan distintos abuelos.
Aquí ellos tienen el aullido del lobo
calado hasta los huesos
y allí el grito del maíz seco.

Aquí y allí.
Somos lo que somos
aunque nunca nos ponemos de acuerdo