sábado, 8 de mayo de 2021

Nadando

 Mi cabeza se hunde en el agua

de tus lágrimas y nada en ellas.

Siento placer en la sal que moja

mi cuerpo, en el azul de la luna.

Escucho el eco de las burbujas

que arrastran mis manos y

abandonan mis pulmones.

Veo las líneas rotas por el tiempo

y cuento las grietas que han dejado 

las tardes de aquellos jóvenes alegres.

Toco con mis dedos blandos las ondas

que provocaron tus piedras infantiles

de niño furioso ante el mar solitario.

Mi cabeza se hunde en la tormenta

los erizos sales de su escondite y

miro al horizonte de colores.

El mundo se ha dado la vuelta,

todo está al revés o quizás

es mi cabeza que va a la deriva

del cangrejo, sin entender.