lunes, 12 de abril de 2021

Rutina

Me levanto rápido.

El reloj me despierta con un aullido.

Camino.

En la cocina huele a agua hervida
y a tu cuerpo.

Camino.

En el ascensor miro tus huellas
Coches, semáforo intermitente, ruido.
Soledad camina
hacia la ventana donde las mariposas dejan
su sangre derramada.

Camino

Huelo tu cuerpo
Frente a la trémula luz
nos dormimos.

sábado, 3 de abril de 2021

Finales de mes

 El tiempo se ha comido los zapatos con los que tanto paseabas por las calles recién fregadas del amanecer.

 Aún hay niños corriendo por el parque, jugando a la guerra que no conocen, que está por venir. 

El sol sigue iluminando aquellos días que pasan en silencio, sin hacerse notar.

El reloj siempre tiene hambre, mastica constantemente, a trozos pequeños, pedazos de mi carne, hinca sus colmillos en los músculos más duros por naturaleza. Y así, me vence, me domina su impaciencia.

Tengo que vomitar vida.

Tengo que abrazar las notas rítmicas y hermosas que toca tu corazón.

Tu corazón, colibrí alegre y azul, inquieto ser que busca ser aire. Y así late, como el aire, como si fuera a veces viento, otras brisa sencilla y amable.

Tendría, antes de que se me haga tarde, que escribir todas las cosas que no te digo, porque nos apremia la mañana y la noche nos espera cansada. Esas cosas que creo que sabes pero nunca pregunto. Cosas sencillas, banales.

Tengo volver a la playa infinita. 

Los bañistas eran simples sombras minúsculas en la distancia. Caminar sin tregua por la playa sería buena idea, hasta sentir las piernas cansadas y sentarnos en la orilla y dejarnos llevar por el mar, sus constantes olas y, quizás morir, a finales de mes.

sábado, 27 de marzo de 2021

Tiempos modernos

 ¿Quién sabe?

Quizás si consigo empujar la tarde como si fuera un mueble molesto, consigo que abril llegue pronto y, con él, las cigüeñas cálidas que amontonan objetos sobre las altas torres de las iglesias a las que ya  casi nadie va.

Quizás el cura, o el alcalde decidan entonces derrumbar los nidos o moverlos a otra parte para que, entonces, no dañen el delicado tejado de tan antiguo edificio.

Quizás así, los feligreses vuelvan a los bancos a hincar sus rodillas reumáticas para saber, con el dolor, lo que Jesús sintió en la cruz, y las cigüeñas, aturdidas, se enreden con los cables de telefonía y alta tensión, tan necesarios para la modernización de la población.

Sin tecnología, no somos nada, pero sin cigüeñas no llegará abril a cubrir mis brazos con su abrigo de flores y fragancias.

viernes, 19 de marzo de 2021

Después

 Después de todo

después de mis manos

están tus brazos.

Tras mis lágrimas

tus ojos.

Después de todo.

Caminar Juntos

 A tu piel le gusta mi piel

No me coges de la mano,

ni me encuentras los dedos

para saber que todo va bien,

Pero tu piel se pega,

como corales a las rocas.

Tu piel habla de caminos

que retan a los sueños

a los que no pertenecemos.

Porque morir es una aventura

que parece prematura

se nos ha hecho tarde para vivir

y tu piel se deshace

se convierte en polvo de mariposas

entre mis brazos frágiles.

El Pirata

 Tus manos son de agua

ondas iluminadas por estrellas de verano

navegando sobre las olas que buscan una isla solitaria

para poder llorar al amor perdido

de la sirena seductora de plata

que con sus hermosos dedos 

te arrancó el alma en aguas lejanas.

miércoles, 10 de marzo de 2021

CUENTO MUY CORTO

 

Nunca me olvidaré de tus ojos, fijos en el cielo estrellado. Dos pozos de silencio, dos planetas implorando: “Dime al menos que te gustan mis zapatos, mi pelo o mis manos.”

Solíamos sentarnos frente al televisor, con el teléfono en la mano o el ipad conectado, pendientes de internet pero también bebíamos el café amargo de nuestras soledades, mendigábamos un poco de piel.

Después estábamos en el ascensor y cuando iba a decir algo, me ignoraste. Luego tu dijiste algo, pero no me di cuenta.

Así fue. Nos necesitábamos, pero no estábamos.

 Decidí salir del edificio y de nuestra vida.