miércoles, 16 de febrero de 2011

en blanco y negro

Las luces flotan
dibujadas perfectamente
en línea recta.
Blancas, muy blancas.
Y si cierro los ojos
ahí siguen.
Porque me han dejado un intenso
color blanco
en mis párpados.
Blancos, muy blancos.
Y la toco
ahí siguen.
Porque su vestido es blanco,
muy blanco.
Lo mejor será dormir.
dormir en negro.
Buscar el agujero negro
donde parece que se esfuma
mi vida.
Y taparlo con el tapón del lavabo,
que es negro,
muy negro.
Podría intentar escribir con tinta
negra en el cuaderno
negro de mis sueños.
Pero no puedo.
No tengo manos,
ni pies.
Soy un monstruo dibujado en blanco,
tan blanco
que desaparezco entre sábanas ásperas
pero blancas,
muy blancas.

sábado, 8 de enero de 2011

la canción del loco

Ya no volverás a ir tras el salto

huracanado del atleta sol,

aunque rompas con tu ira,

amor,

los remos marinos de las naves,

sabes que no volverás.

Ya no calzarás las sandalias

azules del peregrino verano,

aunque te empeñes

ya te irás,

amor,

hacia los cauces rápidos

de tus sentimientos

de loco extraviado y caminarás

jugando con el otoño

entre olmos amplios y borrachos.

visión del loco I

He buscado las plumas
del intrépido búho nocturno.
Apenas una yacía
en la palma del jardín pequeño
y las otras,
fieles al viento.

Y aquí está el ave,
desnuda y muerta.
Le robo los ojos,
el silencio cauto,
la soledad cierta.

sábado, 16 de octubre de 2010

muerte rápida

Hace ya algún tiempo que no me miro
al espejo. La carrera de la vida,
el duende de lo cotidiano,
el río de aguas rápidas
aceleran las mañanas cuando,
aún en la oscuridad,
busco el disfraz.
Pero hoy, he decidido respirar hondo
y hurgar
en esas nuevas arrugas,
en las canas que, desde hace algún tiempo,
asoman detrás de las orejas cansadas.
Hoy, he pensado que voy a intentar
ser aquella joven de ojos agrandados
por la sorpresa de las constantes flores.
Hoy quiero mirar a ese espejo del baño
y abrir el alma que se agazapa
detrás de la luz apagada.
Tal vez es locura.
Insensatez.
Quizás es una muerte rápida.

sábado, 2 de enero de 2010

Mi muerte

Aunque te deseé más allá de mis recuerdos,
se que no te puedo evitar.
Como un suspiro, a hurtadillas,
moviéndote entre los espacios
haces de mí presa fácil.
Se que tras los tejados
inclinados del invierno
sonríes mi miedo y
juegas, como juegan los niños
que, en mitad de la carretera inacabable
se hacen los muertos.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Dios ha muerto

Dios ha muerto,
jirones de su cuerpo
han sido esparcidos por la orilla
donde la niña rota, vaga,
donde el amor se abandona,
se calcina,
donde un perro devora las huellas del hombre.
Dios ha muerto,
ocurrió en la esquina de mi calle.
Antes de morir lloraba.
Su pena no tenía horizontes.
El viento le mesaba las barbas
que se disipaban en nubes,
luego la lluvia le deshizo los ojos,
llenos de distancia
y se volcaron en un charco sucio,
polvoriento,
donde se olvidan las palabras,
donde no hay primaveras,
donde la ciudad crece,
Dios ha muerto,
descanse en paz su alma.

EL LOCO

Tras los muros de tu corazón
vive el gusano transformado
que derrocha luz
en las noches solitarias e insomnes.
Con un golpeteo de nudillos ensangrentados,
hay quien pretende romperlo,
y luego, ya sabes
vendrá la locura
con las alas del color de un mar enfurecido.
Ya sabes que chocarás con las ventanas cerradas
de tu delirio, esas
que tu abrías cuando eras niño.
Ya sabes que cuando la noche te deje ciego
tu grito, el último
será un eco en la habitación donde has de morir
aplastado como un insecto.
Loco
Y en soledad.